martes, 18 de diciembre de 2012

El escritor


“El escritor escribirá porque sí, porque no tendrá más remedio que hacerlo, porque es su vicio, su pasión y su desgracia”.

(por Periquito el Aguador, pseudónimo de Onetti que usó para el diario Marcha. Tomado de Juan Villoro, De eso se trata, p. 326)

Jodorowski


Ten cuidado de quien te enamoras: si le das una rosa que no merece, usará sus espinas para rascarse el culo.
(Alejandro Jodorowski, Ojo de oro, Buenos Aires: Grijalbo, 2012. p.63)

Rousseau y la resignación


“Los males verdaderos tienen para mí poca importancia; fácilmente tomo mi partido sobre los que sufro, pero no sobre los que temo. Mi imaginación espantada los combina, los revuelve, los extiende y los aumenta. Su espera me martiriza cien veces más que su presencia, y la amenza es para mí más terrible que el golpe. En cuanto ellos llegan, su solo acaecimiento, quitándoles todo lo que tenían de imaginario, los reduce a su justo valor. Entonces los encuentro mucho menores de lo que me los había figurado, y aun en medio de mi sufrimiento, no dejo de sentir algún consuelo. En tal estado, exento de todo nuevo temor y libre de la inquietud y de la esperanza, la costumbre, por sí sola, bastará para hacerme de día en día más soportable una situación que nada puede empeorar, y a medida que el sentimiento se embota por la duración, ellos no tienen ya medios de reanimarlo. He aquí el beneficio que me han hecho mis perseguidores agotando sin medida los recursos de su animosidad […] me he resignado sin reservas, y al resignarme hallé la paz.”
(J. J. Rousseau, Reflexiones de un paseante solitario. Traducción de José A. Luengo. Valencia: Prometeo. p. 10-12) (ver también páginas 14 y 15)

Los bárbaros romanos y los cristianos de las cruces


“Y, para añadir más befa a los que habían de morir (…) se les crucificó para que, quemados en cuanto declinaba el sol, sirviesen de luminaria en la noche” (Tácito, Annales; XV, 44)

De los aforismos de Lichtenberg


“El amor es ciego, pero el matrimonio le restaura la vista”

A pesar de sus años



“En los pies va arrastrando
los pesares del yugo;
tan chiquita parece
y no cabe en el mundo".

Canta Teresa Parodi, no sé quién la escribe. 

Borges cita


“El mundo es tal vez el bosquejo rudimentario de algún dios infantil, que lo abandonó a medio hacer, avergonzado de su ejecución deficiente; es obra de un dios subalterno, de quien los dioses superiores se burlan; es la confusa producción de una divinidad decrépita y jubilada, que ya se ha muerto”. (Hume, Dialogues Concerning Natural Religion, V, 1779)

En Sobre Chesterton, Borge define a la fe católica como “un conjunto de imaginaciones hebreas supeditadas a Platón y a Aristóteles”. (p. 67) La sentencia es menos despectiva que lúcida, o atinada.
En El primer Wells cita a Spinoza, que escribió que Dios no aborrece a nadie ni quiere a nadie (Ética, 5, 17).
En El idioma analítico de John Wilkins se lee: “no hay clasificación del universo que no sea arbitraria y conjetural. La razón es muy simple: no sabemos qué cosa es el universo”.
En Biathanatos dice que quizás en el libro de Donne se refleja la idea de un Dios que fabrica el universo para fabricar su patíbulo. Arriesgo que la idea es más suya que de Donne. Para saberlo debería leer a Donne. El ensayo (nota, artículo, escrito) de Borges, sigue así: “Al releer esta nota, pienso en aquel trágico Philipp Batz, que se llama en la historia de la filosofía Philipp Mainländer. Fue, como yo, lector apasionado de Shopenhauer. Bajo su influjo (y quizás bajo el de los gnósticos) imaginó que somos fragmentos de un Dios, que en el principio de los tiempos se destruyó, ávido de no ser. La historia universal es la oscura agonía de esos fragmentos. Mainländer nació en 1841; en 1876 publicó su libro Filosofía de la redención. Ese mismo año se dio muerte”.