martes, 20 de marzo de 2012

La intolerancia de las religiones

“… la voluntad de poder pasa a ser hecho fundamental de esa realidad religiosa cuyos orígenes nada que ver tenían con el poder. La pretensión de dominación universal es consecuencia de la pretensión de exclusividad de la verdad (…) Las posiciones ideológicas secularizadas tienen a menudo en el seno de las culturas occidentales ese rasgo de absolutidad, de persecución de otras ideologías, de secta agresiva, de interrogatorio inquisitorial de los demás, siempre como consecuencia de creer en el derecho de exclusividad de la verdad considerada como absoluta por el que la sustenta.”
(…)
“No comprendo que haya quien pueda permanecer neutral frente a la pretensión de exclusividad. Eso sería posible en el caso en que la intolerancia pudiera tratarse como si de hecho fuera tan poco peligrosa como una anomalía extravagante. Pero sucede todo lo contrario con la pretensión de exclusividad de fundamento bíblico, que por la índole de su esencia aspira a la pretensión de crear siempre de nuevo poderosas instituciones y está esperando constantemente la ocasión de prender fuego de nuevo a las hogueras para herejes.”

Karl Jaspers, La fe filosófica, Buenos Aires: Losada (Biblioteca de Obras Maestras del Pensamiento), 2003, p. 93 y 94.